Con
la crisis a nivel mundial en 2008 a raíz de la quiebra de Lehman
Brothers, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, los bancos
del resto del mundo comienzan a solicitar ayuda para no quebrar
inmediatamente como le pasó a este banco. Todo esto deriva en un
gran problema ya que hay colapsos en los bancos y enorme quiebras en
bancos y empresas que no pueden sostenerse por más tiempo. En la
Unión Europea se aprobaron ayudas para el respaldo y rescate de los
bancos, y desde esta misma institución se aseguró que no se dejaría
caer a ninguna entidad europea. Es en el momento en el que España
con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al frente, se lanza
con la primera medida económica para intentar que no se hunda más
aún el país.
Primera
Reforma financiera (2009)
En esta primera reforma, el
gobierno de Zapatero vio la necesidad de inyectar dinero a la banca.
Por esto se creó el FROB (el fondo de reestructuración de
ordenación bancaria), un fondo que tiene como objetivo gestionar los
procesos de reestructuración y resolución de las entidades de
crédito. Este fondo partía de 9000 millones de euros para ayudar a
recapitalizar entidades. De estos fondos, 2250 los aportó los Fondos
de Garantía de depósitos y 6750 los aportó los Presupuestos
Generales del Estado.
El 11 de diciembre de este primer
año se efectúa la primera de las fusiones de las cajas. Se
constituye el grupo cooperativo Caja Mar que integró a Caja Rural,
Caja Campo y Caja Rural de Casinos.
Segunda
Reforma Financiera (2011)
También este mismo gobierno
impulsó una nueva reforma cuyo objetivo estaba en fortalecer l
solvencia de bancos y cajas. Se tenían que transformar cajas en
bancos y así lo explicó Elena Salgado, la ministra de economía en
esos momentos. Es forma era la única manera de que las cajas que
tuvieran dificultades pudieran recibir fondos públicos. Con la
reforma se pasó de 45 a 15 cajas fijando así nuevas exigencias:
con un mínimo de 8 % sobre los activos considerados de riesgos y el
10 % para las cajas.
Tercera
Reforma Financiera (Febrero, 2012)
Apenas tres meses llevaba el
gobierno de Rajoy cuando Luis de Guindos, ministro de economía,
anunció esta reforma en la que decidía poner en marcha un plan en
el que las entidades ampliaran las provisiones para activos
inmobilarios dudosos y sanos. Para ello, las obliga a aumentar sus
provisiones ( 50.000 millones de euros) y cubrir así la reciente
pérdida de valor de los activos inmobiliarios que era de 66000
millones de euros. Además el gobierno incluía otro plan que
limitaba el suelo de los directivos de cajas intervenidas a 6000
euros.
El gobierno limita los sueldos de
los banqueros de entidades que sí hayan recibido ayudas públicas
hasta un máximo de 600.000 euros.
También en esta reforma se
incluía la posibilidad de que el Fondo de Reestructuración Ordenada
Bancaria contribuyera al saneamiento de entidades en proceso de
fusión a través de la compra de bonos contingentes convertibles.
Cuarta
reforma financiera (Mayo, 2012)
El
objetivo con
esta reforma se
centraba ahora en
dar
credibilidad y confianza al sistema financiero para captar
la atención del crédito y conseguir que
estuviera a un precio razonable la venta de las viviendas.
La
manera de hacerlo tuvo tres ámbitos:
1.
Obligar a
los bancos a extraer de su estructura los activos
inmobiliarios
tóxicos.
2.
Exigir fuertes
provisiones
de
hasta el 52% por el crédito teóricamente sano.
3.
Apoyar con
dinero público a las entidades que no puedan afrontar el
saneamiento, a
un tipo de interés del 10%.
La
reforma indicaba que dispondrían
de un mes para presentar sus planes y en caso de una fusión,
deberían
estar listas el 30 de junio.
En esta reforma se acordó que se
destinara 84.000 millones a sanear los créditos inmobiliarios. El
gobierno impulsó esta reforma debido a la prima de riesgo, la fuerte
bajada de la bolsa y la nacionalización de Bankia. Por lo tanto,
endureció como vemos las provisiones de los créditos inmobiliarios
sanos desde el 7% actual hasta el 30%. El gobierno también fue
consciente de que no todas las entidades españolas podrán afrontar
estos requerimientos sin que se deterioren sus propios recursos.
Quinta
reforma financiera (Agosto, 2012)
En agosto se aprobó esta reforma
recomendada por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional. Incluye
reformas como el “banco malo” el cual debe ser rentable y vender
activos hasta quince años. Otras medidas fueron la protección a
inversores en casos como las participaciones preferentes y el aumento
de los requisitos de solvencia de entidades.
De Guidos detalló que este real
decreto ley constaba de seis medidas:
1. La gestión de las entidades
en tres niveles: actuación temprana, actuación de reestructuración
y resolución ordenada.
2. Cambios para el FROB. Se
dotaba al FROB con un capital de 120.000 millones de euros, frente a
los 99.000 millones actuales.
3.
Reparto de los costes. Que la carga sea repartida cuando la entidad
tenga que afrontar costes de reestructuración y liquidación.
4.
Se crea el banco malo que lo que hace es comprar activos tóxicos de
los bancos. Así los bancos pueden tener mayor tranquilidad para
conceder créditos. Después
el grupo de activos se vendería.
5. Protección a los pequeños
inversores en casos como las participaciones preferentes.
6. Más exigencias de capital.
Elevación del nivel de solvencia de todas las entidades del 8 % al
9%.
¿Qué impactos han tenido
estas reformas?
Con respecto a los impactos de
las reformas financieras nos encontramos con dos tipos de posturas:
las que son más pesimistas y las que son más positivas.
Por
un lado, desde la visión de los propios bancos consideraron en
numerosas ocasiones que las exigencias eran demasiado altas, y por
otro, inversores consideraron que no serían suficientes estas
exigencias para sanear toda la deuda.
Según
el periódico El Confidencial, la reforma financiera en España
se hace tarde y mal. Con respecto a las dos primeras reformas de
Rajoy, critica que son erróneas puesto que así lo indica la
Comisión Europea y el Banco Central Europeo. Este error se
fundamenta en que la reforma tiene que estar en conexión con que los
bancos y cajas puedan dar crédito a las familias.
Seguramente
podríamos haber saneado mejor el sistema si las reformas se hubiesen
efectuado justo en el momento que salta la voz de alarma en Estados
Unidos. Muchos países se pusieron a trabajar en ello mientas que en
España no se hizo nada y los años que llevamos de crisis han
provocado un profundo deterioro en el valor de los activos
inmobiliarios, que quizás podría haberse evitado con esa magnitud,
en especial en el suelo comprado de forma masiva y a unos precios
demasiado elevados.
Entre
la la tercera y cuarta reforma financiera, esto
es lo que anunciaba el periódico El País: “
Solo
ha logrado que se acuerden dos nuevas fusiones, no ha conseguido
frenar la caída del crédito ni ha logrado vencer la desconfianza en
España y su sector financiero. La
prima de riesgo está en máximos anuales, por encima de los 400
puntos básicos.”
Versiones
más pesimistas como la de Zenón Jiménez Ridruejo, catedrático de
Análisis Económico de la Universidad de Valladolid apuntan que los
principales inconvenientes del rescate son las exigencias de dichas
reformas y ajustes en los presupuestarios que son adicionales y en
unas condiciones que ya en sí son difíciles.
Más
negativa aún se muestra una declaración de Juan Hernández
Higueras, autor del libro El casino que nos gobierna, que considera
que “ La
recesión económica junto a la disminución de la capacidad de
consumo y la falta de crédito de las Pymes demuestra el fracaso de
las reformas adoptadas por el Partido Popular”
.
España
muestra un progreso significativo que supera ya a Italia y a Grecia
según un informe del departamento de Asuntos Económicos de la
Comisión.
Por
el lado más positivo, el periódico El
Confidencial
cuenta que
Bruselas efectivamente
sí que cree que
los esfuerzos que España ha estado haciendo para reducir el coste y
registrar nuevas empresas han
dado sus frutos, y es que la tasa de entrada para microempresas ha
sido significativa ya que ha subido de 9,4% al 11,7% entre 2010 y
2013. Otro
aspecto que destaca también es que el
informe indica que las reformas realizadas hasta mediados de 2013 han
hecho aumentar la productividad en España un 5,7%. Las medidas que
se adoptaron en el año 2011 para reducir costes administrativos,
para crear empresas y facilitar a las compañías exportar han
propiciado la creación de otras nuevas empresas.
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