lunes, 23 de febrero de 2015

Un silencio que desató el drama.


                                          Fuente: Periódico crisis

La palabra “crisis” comenzó a resonar en mi cabeza en un periodo de mi vida en el que todavía no sabía muy bien a lo qué se refería. Tenía conocimiento suficiente sí, pero era un concepto muy abstracto para mis oídos. Tenía 15 años, nunca antes me había resultado familiar esa palabra. Yo había vivido hasta el momento el período de mayor expansión económica existente en España.
Y es que muchos percibimos que esta crisis sería sólo una pequeña etapa y que no nos afectaría demasiado porque en realidad, pensamos que la crisis económica no llegaría a tales características. Sobre el año 2008 o 2009 los telediarios tampoco alarmaban mucho de la situación de los bancos, las grandes empresas silenciaban la gran deuda que venían arrastrando de años anteriores y la gente no se percataba de que en realidad las actividades económicas que realizaban en su día a día estaban expuestas al peligro.

El documental de Inside Job, es muy recomendable para entender esta cuestión. Una cuestión que se fue de las manos y que tiene una magnitud muy amplia, por eso la película se centra en tantos aspectos. Investigaciones, entrevistas con altos dirigentes, con periodistas y económicos... son los platos fuertes de este espectacular documental. Creo que uno de los aspectos que mejor resumirían la película y por el que se comienza a entender la gran pirámide de la crisis, es la desregulación que se propició en torno a las actividades económicas. Esto, lo que hizo fue que poco a poco se pudiera externalizar el riesgo de la deuda contraída por los bancos.

En el caso de la película, eso se traduce en la reducción del fondo de las jubilaciones de Missisipi. En la desregulación hay que entender que se suprimen unas normas que controlan una actividad económica para que funcione la libre competencia, y como consecuencia directa, que se regule la actividad por el mercado. El fenómeno de la desregularización da lugar a la financialización, el proceso por el que la economía financiera gana más peso que la economía productiva. Todos los actores así, fueron aumentando el crédito.

Pero mucho antes de esto, hay que recordar que la deuda vino contraída por más motivos. Los bancos estaban apostando contra las permutas, que consiste en apostar que un valor va a bajar y se aseguraban contra la caída de sus propias aseguradoras. De esto forma parte las agencias de calificación. Para que el sistema funcionara, los agentes tenían que estar compenetrados. Las agencias de calificación eran las encargadas de calificar determinados productos financieros tanto de empresas como de estados para valorar el riesgo de impago que se contrae. Pero aquí viene el problema, y es que, desgraciadamente, la función de las agencias de calificación no era la prevista por esta teoría.

Las agencias de calificación ponían su “Triple A” sin miedo a las empresas, era la máxima calificación que podían dar , lo que significaba que aseguraban a todos que las empresas tenían un estado perfecto. Pero así no era, no se preocuparon en analizar esta función, aceptaban que todo iba bien mientras a largo plazo el engaño se hacía más evidente. El problema se desencadenó porque todos los actores estaban viendo lo que realmente pasaba y nadie hacía nada.

Los que no tenemos poder, desgraciadamente, poco podemos hacer...cuando se empezaron a escuchar las noticias de una terrible crisis allá por el año 2010, el pánico se sembró entre muchas capas de población y entonces todo el mundo tenía miedo de tener el dinero en el banco. La crisis llegó primero a Estados Unidos, cuando estalló la burbuja sobre el 2009, pero venía gestándose desde mucho antes. Después, las consecuencias fueron casi inmediatas en otros países. Esta realidad llevó al país a reducir bastantes gastos, y al tratarse de la mayor potencia económica que existe, llegó a acarrear despidos en otros países, como por ejemplo en China, donde gran parte de sus exportaciones estaban destinadas para EE.UU.

La crisis a partir del 2010 acumulaba cifras de embargos brutales, la gente ya no se fiaba de nadie, quería sacar el dinero de los bancos, innumerables hipotecas que no se podían pagar, el préstamo interbancario se congeló, y llegaron los hundimientos. A todo esto se une la mala transparencia de las agencias de calificación...toda la cadena se contagió y sacudió uno de los pilares fundamentales que reactiva la economía: El empleo.

El claro ejemplo de Estados Unidos sirve para explicar esta crisis real, una crisis mundial que ha trascendido al plano social y moral por todo lo que se ocultó y que sigue oculto, puesto que el sistema democrático evidentemente se debilitó con estos hechos . Parece que la crisis llegó cuando todos los ciudadanos se enteraron pero no es así, ya era una crisis silenciosa mucho antes de que hablara. Entonces, ¿Cómo pretendían los gobiernos que entendiéramos que había que hacer un gran esfuerzo por salir de "la crisis"? Parece que cuando hay un problema irremediable sí interesa informar, sí interesa que todos nos apoyemos, hasta los que crecimos en la inocencia del estado del bienestar. Crecimos engañados, pero felizmente.