Fuente: Foessa
España
es uno de los países de la Unión Europea en el que la renta está
repartida de manera menos equitativa según el informe Foessa, un
informe que tiene como objetivo influir en decisiones de políticas
públicas para el desarrollo social. La evidente desigualdad que
existe en el país ha hecho que se agrave este tema con la llegada de
la crisis, aunque se puede decir que ya existía con anterioridad.
El
principal problema ha llegado a partir del año 2007, cuando la caída
de las rentas familiares ha descendido bastante. Hoy la renta media
de la población española es inferior a la que había en el año
2000. A este mismo proceso también se le une el problema de que hay
un aumento de desigualdad en el reparto, lo que hace emplear el
término de “fractura social”.
Esta
fractura se ha visto provocada por dos grandes enemigos de la crisis
económica: el desempleo y la ocupación precaria. Con este último
hecho, si sigue así, hará desaparecer un importante capital humano
en las próximas décadas. El mayor aumento de la fractura social lo
ha aportado el empleo, la vivienda y la salud. Así, las diferencias
de exclusión social son mucho más evidentes en jóvenes, e incluso
en niños, que en ancianos.
Por
otro lado, en el caso de las políticas de austeridad que se han
propuesto para intentar paliar esta crisis tampoco han ayudado mucho
en cuanto a la distribución de población. Lo que han hecho ha sido
elevar el sufrimiento social de éstos. Los recortes afectan a los
bienes básicos, a la protección que ofrecen algunas prestaciones
sociales o incluso a la exclusión de algunos servicios básicos para
el bienestar.
Esta
crisis a su vez ha llevado a la política a tomar decisiones que
entorpecen la normalidad de actividades a corto plazo y con ello a la
creación de empleos. La gran deuda de familias, empresas y sector
público origina una limitación en muchos ámbitos de la vida puesto
que los canales de ahorro e inversión han quedado por largo tiempo
paralizados. El problema apunta a que hay ciertas empresas españolas
que mantienen una posición privilegiada al imponer precios de venta
superiores a los razonables.
Por
último, algunos dicen que el comienzo de la recuperación del
empleo, parece que se va notando ligeramente, normalmente a tiempo
parcial, temporal y con sueldos bajos, aunque no se debe olvidar que
España sigue viviendo con esa tasa de pobreza. Esperemos que esto
cambie cuando la recuperación se consolide, porque la creación del
empleo es el único motor real de la economía. Para creer en él se
necesita trabajar en las inversiones en diversos sectores, una
negociación comprensible que adapte los salarios y evitar el
malestar de los trabajadores. Y lo más importante: hace falta un
inmejorable sector público con garantías de buenas prestaciones
sociales para que la generación del futuro no siga cayendo en el
retroceso, si no que sea legalmente amparada por sus representantes
políticos.

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